MÓDULO 1: Cómo la evaluación contribuye al éxito
La evaluación: una útil
herramienta para aprender👌
La evaluación puede
resultar tediosa e incómoda, pero si está bien enfocada hacia el
aprendizaje, es una poderosa fuente de
información sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje, que nos ayuda a
profesores y estudiantes no sólo a mejorar nuestras estrategias y resultados y
sino también a conocernos mejor.
La evaluación diferenciada de cada uno de los criterios y competencias permite al alumno ver en qué aspecto de la asignatura está más y menos fuerte para hacer hincapié en él. En el caso de la lengua extranjera verá si son las destrezas orales o escritas o si son las productivas (expresión) o las receptivas (comprensión), las que tiene que practicar más. Además, dentro de cada destreza, si se le muestran los distintos apartados de la rúbrica con la que se evalúa su ejercicio y la puntuación asignada en el trabajo hecho por el alumno a cada uno de ellos, entenderá qué es lo que está mejor y peor dentro de cada destreza. Así, por ejemplo, en el caso de la expresión escrita, el alumno verá si, según el criterio del profesor, el texto que ha escrito responde a la función demandada, si se ajusta al patrón discursivo correspondiente, si incluye ideas propias o si el registro usado es el más adecuado, entre otros elementos. Esto le permitirá saber cómo mejorar su redacción.
Además de indicar lo que falta o es erróneo, la evaluación, si
es coherente con lo enseñado, constituirá
un poderoso refuerzo de lo aprendido. Por ello, al ver en clase qué elementos
son necesarios para hacer un determinado tipo de texto, por ejemplo, un ensayo
de opinión, habría que trabajar cada uno de los aspectos que posteriormente van
a ser tenidos en cuenta en la evaluación de su ejercicio, como la estructura
del contenido y el léxico apropiado. En este sentido, antes de que el alumno tuviera
que redactar el ensayo, sería útil reflexionar con varios ejemplos de
redacciones escritas por alumnos de otros cursos, hasta qué punto dichos textos
responden a lo pedido, siguiendo con el ejemplo, a nivel de contenido y
vocabulario.
Por otra parte, llevando a cabo una evaluación que sea
coherente con la enseñanza y realizada de la manera más clara y objetiva
posible, no sólo damos al alumno la oportunidad de mejorar, sino también de
saber cuáles son sus aptitudes con respecto a la materia y en relación a los
demás alumnos. Desde mi punto de vista el ver el
nivel de rendimiento y el esfuerzo puesto en el aprendizaje, permitirán
al alumno ser consciente de sus aptitudes para dicha materia y de su margen de
mejora. Esto es un útil recurso de autoconocimiento, especialmente para los
chicos de secundaria, ya que en este nivel se tienen que plantear cuál el
itinerario formativo más adecuado para ellos
de cara al futuro.
En resumen, una evaluación coherente y transparente es una
útil herramienta para que el profesor sepa en qué puede ayudar a los chicos y
para que los alumnos puedan mejorar su aprendizaje e incluso su
autoconocimiento. Esto sin duda es así, si partimos de un contexto en el que
exista de base una actitud de respeto y confianza hacia el trabajo del docente.
Sin embargo, me asalta una inquietud: ¿Puede que en ocasiones una información tan detallada al
alumnado sobre el procedimiento de evaluación se vuelva en contra del docente,
en una época en la que algunos osados padres creen que pueden ponerlo todo en
cuestión?

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