MÓDULO 5: Reflexión sobre la posible necesidad de un cambio en la dinámica habitual de evaluación.
La evaluación como brújula del camino
La evaluación en el ámbito educativo, especialmente en las etapas obligatorias, puede ser sólo un incómodo trámite del que intentemos salir lo menos cuestionados posible o un medio que, usado durante todo el proceso de enseñanza-aprendizaje, nos ayude a reflexionar y a mejorar dicho proceso.
La evaluación diagnóstica, de esta forma, nos puede servir no sólo para poder poner una nota inicial, sino también para diseñar mejores agrupamientos, para localizar a posibles “language experts” que puedan ayudar a sus compañeros, para ver cómo es el nivel del grupo y cuáles son las destrezas en las que están más fuertes y más débiles, para comprobar cómo están de conocimientos básicos,…Todo esto nos ayudará a diseñar clases más significativas para ellos, en las cuales podamos partir de su realidad; así evitaremos estar planeando sobre las cabezas de los alumnos sin realmente engancharlos al proceso.
La
evaluación formativa nos da la información que nos permite monitorizar nuestras
actuaciones; asimismo a los alumnos les proporciona el “feedback” necesario
para mejorar su aprendizaje. La evaluación como elemento transformador y de
crecimiento y no como elemento encasillador o de castigo también facilitará el
que cambien los viejos esquemas: Contribuirá a que algunos padres y sus hijos
pierdan la obsesión por la nota como tal y la vean como una herramienta que les
ayuda a orientarse y a identificar saberes y destrezas asimilados de los que no
lo están. Para ello es fundamental que no nos limitemos a dar calificaciones,
sino que les hagamos comentarios sobre cómo mejorar su trabajo. Esto también
fomentará el “amor propio académico”, ya que los alumnos verán que lo pueden
hacer mejor, que se les dice cómo y que se espera de ellos que evolucionen.
Esto genera confianza en el educador: No estamos ahí para juzgarles, sino para
ayudarles.
De esta
forma, las calificaciones o evaluación sumativa dadas durante o al final del
proceso serán percibidas como un resultado lógico, como parte o final de un
camino y, sobre todo, como algo que se les da con espíritu constructivo, con la
intención de ser honestos con ellos y con sus familias. Esto es clave, desde mi punto de vista, para
ser vistos de forma positiva y para que se genere ese clima sano que nos
permita sentirnos libres para hacer bien nuestro trabajo y no con la constante
preocupación sobre cómo serán interpretadas las notas. Si, además de lo dicho,
aprovechamos los datos de la evaluación que vamos haciendo a los chicos para
reflexionar sobre nuestro trabajo e incluso animamos a los alumnos a
identificar nuestros puntos fuertes y débiles, todo formará parte de un camino
coherente e ilusionante de mejora para todos los participantes en el proceso de
enseñanza-aprendizaje.
1- Evaluar
para aprender: brújula
https://www.eimconsultores.com/single-post/2018/10/03/Evaluar-para-aprender
2- Profesora
explicando a alumnos
http://www.educacionemocionalescuela.com/relacion-profesor-alumno-desde-la-autoridad-a-la-confianza/
3-Profesora-madre
https://www.vix.com/es/imj/familia/4490/como-debe-ser-la-relacion-entre-padres-y-maestros



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